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Carta de Héctor Longarela a Ricardo Gianotti, comentando su gestión en la Carrera y los problemas que ha tenido. Dr. Ricardo Gianotti
De mi mayor consideración: Mediante la presente tengo el agrado de dirigirme a usted con motivo a su solicitud de renuncia a mi cargo de Director de la Carrera de Arquitectura Naval. En primera instancia quiero recordarle que dicho cargo me fue propuesto por el Sr. Rector de la Universidad y en un todo de acuerdo con los Alumnos de la Carrera de Arquitectura Naval para reencauzar la carrera, motivar a los alumnos y elevar el nivel académico. Yo tuve tres prolongadas reuniones con el Sr Rector en las que le manifesté con el máximo de los convencimientos que me podría hacer cargo de la dirección de la carrera, siempre y cuando se pudieran instrumentar medidas en pro de elevar el nivel académico de la carrera y a sabiendas que para tales fines era y es fundamental la inversión económica por parte de la universidad. Propuse poner nuevamente en marcha el astillero que por esos días estaba abandonado, para generar una suerte de laboratorio a través del cual se pudiera educar a los alumnos en todos y cada uno de los aspectos práctico-académicos de lo que hace a la construcción de embarcaciones a vela y motor, crear ciclos de conferencias invitando a panelistas del pais y del exterior, impulsar un concurso de diseño para que participen todos los Alumnos interesados en progresar y premiando al grupo ganador con la construcción de la embarcación por parte de todos los Alumnos, crear un proyecto deportivo para participar con el o los barcos construidos en el Astillero Académico (se puso en marcha inmediatamente y se gano prácticamente todo lo que se corrió), establecer relaciones con distintas universidades, estudios y astilleros del exterior para hacer conocer la carrera dictada en nuestra universidad y propiciar y facilitar la inserción de nuestros alumnos en los distintos lugares para su capacitación (logramos una beca para el Alumno Rodrigo Quesada durante 5 meses en uno de los mejores estudios de Ingeniería y Arquitectura Naval de Europa), promover proyectos de investigación dirigidos por Docentes con la colaboración de Alumnos. El plan de un Astillero Académico, forma en que comenzamos a llamarlo, requeriría de un enorme esfuerzo por parte de los Docentes, los Alumnos y fondos para desarrollarlo. El objetivo del Astillero Académico siempre fue propuesto por mi desde el comienzo como un lugar netamente formativo para todos y cada uno de los alumnos sobre la base de comprender, entender y valorar la importancia que tendrían los conocimientos adquiridos para el desempeño profesional futuro de todos los alumnos. Nunca prometí ni prometería que un astillero académico recién puesto en marcha pueda capacitar adecuadamente, y en un alto nivel, Alumnos y a su vez pueda ser rentable. No, nunca lo hice. Y en realidad, quien sugiera esto no conoce del tema, dado que los tiempos de producción de un astillero con fines de lucro son otros, mucho más veloces, por la sencilla razón que emplea mano de obra calificada y persigue fines de lucro. El objetivo de un Astillero Académico persigue, tal cual lo dice la palabra, el objetivo de educar en un marco adecuado sin prisa y sin pausa, donde el hecho que nuestros Alumnos salgan bien capacitados es el mejor lucro que se puede obtener. Pero para esto hay que invertir el dinero necesario. No hay progreso sin inversión. Todos lo sabemos. En el desempeño de mis funciones, formé un grupo docente altamente capacitado, motivado en su tarea y bien remunerado por la universidad. Con el paso del tiempo, cuando la situación económica de nuestro pais comenzó a tornarse más complicada que de costumbre, se intentó que yo acceda a bajarle los haberes a los docentes de la carrera, a lo que me opuse completamente dado que considero que si me habían solicitado elevar el nivel académico, tarea para lo cual fué fundamental el trabajo y compromiso del cuerpo Docente, no veía la razón lógica a la que obedecía tal pedido. Coincidiendo con ese momento, estábamos preparando todo lo referente al viaje para competir en "La Copa del Rey", y advirtiendo que las dificultades económicas podrían llegar a truncar proyectos que ya estaban en marcha, le solicite una reunión al Sr Rector en la que le manifesté que si el echo de viajar a España podría debilitar los fondos de la carrera, yo proponía bajarnos del Proyecto Copa del rey para que no falten fondos para el normal desarrollo del Astillero Académico, dado que prácticamente todos los fondos que llegaban a la carrera se destinaban a financiar el mismo, a lo que el Sr Rector me contestó que no era necesario y que no faltarían los fondos. El proyecto Copa del Rey fue todo un éxito, logrando uno de los mejores resultados de las representaciones Argentinas en tal prestigioso evento, inclusive ganando una de las regatas disputadas. A mi vuelta de los Estados Unidos, lugar al que fui luego de el evento mencionado anteriormente y de haber viajado a Dinamarca a visitar a nuestro Alumno becado y al responsable del estudio para asegurar futuras becas paras nuestros Alumnos, y donde recorrí 8.000 km por tierra estableciendo contactos con astilleros, estudios y universidades para la carrera, comencé a ver que ciertas cosas comenzaban a ocurrir y le harían daño a la carrera y a un normal desarrollo de mi función. Recuerdo que a mi vuelta del viaje, cuando le solicite una reunión al Sr Rector para comentarle sobre La Copa del Rey y hablar de los temas que teníamos por delante, fui increpado por no haberlo llamado personalmente para comentarle cosas de las regatas y, en realidad, todos los que representábamos a la universidad trabajábamos a razón de una 15 horas diarias, y a eso agreguémosle la diferencia horaria. A partir de ese momento comenzaron a suceder hechos como que el proyecto deportivo "Quantum 2000" (ideado por mi) fue pasado a manos del Director de Deportes de la universidad, sin previamente consultarme y sin ningún motivo. Más adelante un día, arbitrariamente se sacó a el profesor Alejandro Finn del cargo que yo le había asignado para desempeñarse como docente a cargo del Astillero Académico. Posteriormente a esta decisión, para lo cual tampoco había sido previamente consultado, tuve una nueva reunión con el Sr Rector en la que me dijo que lo había sacado al profesor Alejandro Finn de sus funciones dado que a partir de ese momento el astillero comenzaría a ser un astillero rentable, dejando de lado el carácter académico para el cual fue reactivado. Estos Hechos evidencian que los fines para los cuales fui convocado no solamente no eran respetados, sino que además fueron cambiados de manera arbitraria y sin mi consentimiento como Director de la Carrera de Arquitectura Naval. El día 19 de diciembre yo tenia una reunión pactada con el Lic. Alejandro Villar para conversar de temas académicos ya que habíamos puesto en marcha una reforma al plan de estudios, y al llegar a la misma me encontré con que en su oficina estaban también presentes el Dr. Ricardo Gianotti y el Lic. Mario Greco (a quien yo había llamado innumerable cantidad de veces para hablar de temas de pasantías y deudas de la carrera con proveedores y otros, y jamás me contestó los llamados). En esta reunión se me informó que no se me renovaría el contrato como Director de la Carrera, a lo cual solicite explicaciones de por qué razón no me convocó el Sr Rector, ya que oportunamente cuando la Carrera se iba a pique y el tenía un serio problema entre manos, me solicitó que me hiciera presente en la Universidad de manera urgente. Por supuesto no recibí respuesta alguna. Las otras razones que se me dieron fueron : 1) el proyecto deportivo fracasó, a lo cual les di detalle de todos los campeonatos ganados y que pueden ser consultados los resultados en el Yacht Club Argentino, en el Yacht Club Punta Del Este y Real Club Náutico de Palma de Mallorca, 2) "el Astillero no es rentable", a lo cual les contesté: el Astillero Académico nunca fue planeado como una empresa rentable, como ya aclaré ut supra. A esa altura yo ya terminé de ratificar que evidentemente yo había sido utilizado para cumplir con los fines políticos del rector y no había sido en absoluto valorado académicamente. También aclare al Lic. Mario Greco que yo había tenido que pagar de mis propios fondos 3250 dólares como saldo adeudado al modelista contratado para hacer los modelos del catamarán (deuda que tenía 4 meses de atraso), ganador del concurso de diseño de los alumnos, y al día de hoy aún no me fueron reintegrados, a lo cual el me contestó que al día siguiente se me reintegraría el dinero, cosa que no ocurrió. Luego de esta reunión sostuve otra reunión con el Dr Gianotti en la que me informó que yo debía presentar mi renuncia al cargo y que además, ya no me podría desempeñar como docente (tarea que he realizado prácticamente por casi 8 años en la Universidad), a lo cual le conteste que no era mi deseo abandonar a mis Alumnos. Yo tengo conocimiento de que de acuerdo al articulo 86 del estatuto de la Universidad, mi nombramiento es por dos años por lo que yo programe mi vida profesional en virtud de este compromiso, pero evidentemente el Sr Rector hizo caso omiso de esto sin preever el perjuicio económico/laboral/psicológico que me ocasionaría con su decisión. Dado que mi contrato caducó el 31 de diciembre de 2000, yo esperaba alguna notificación por parte de la Universidad, cosa que no ocurrió. Innumerable cantidad de veces llame al Sr Rector para solicitar una reunión personal, para aclarar este y otros temas, no obteniendo respuesta. Hace pocos días el consejero departamental Roberto Pucheta se comunicó y luego reunió conmigo poniéndome al tanto que en la primera reunión del consejo departamental del año el Dr Gianotti informó que yo no me había hecho presente a la Universidad durante enero y febrero, a lo que puedo contestar que aclaré al Dr Gianotti personalmente mi desconocimiento dado que como profesional me veo imposibilitado de cumplir una función de tanta responsabilidad sin tener un contrato y sin percibir remuneración alguna. Si Uds revisan mi foja de servicios podrán corroborar mi enorme y responsable compromiso y dedicación a la labor tanto docente como de Director de Carrera. Yo me siento defraudado por las autoridades de la Universidad Nacional de Quilmes y deseo manifestarles que lamento profundamente todo el perjuicio del que son objeto los alumnos, quienes han sido siempre para mi los principales protagonistas y a quienes he volcado todos mis esfuerzos y conocimientos. Es por los motivos enunciados que pongo a Vuestra disposición mi renuncia. Sin más, aprovecho a saludar a Uds Atte, Héctor Longarela
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