Centro de Estudiantes de Ciencia y Tecnología - página principalEstamos laburando para renovar esta página... era hora loco!!CRISIS - agrupación sin fines de lucroMasa Crítica - la revista del CECyT
AlquileresInformación Académica
 Centro  Biblioteca  Carreras  Departamento  Universidad  Enlaces  
PROYECTO DE RESOLUCIÓN
Reforma del Régimen de Regularidad
Ingresado en el Consejo Superior el 10 de octubre de 2005
ESTADO: En tratamiento

Fundamentos | Proyecto de Resolución | Anexo (Reglamento)

Fundamentos

Señor Rector:

El régimen de estudios de uno de los pilares más importantes sobre los que se basa la calidad de la enseñanza que se imparte en la Universidad.

Desde este punto de vista, la reforma del año 2000 de éste régimen fue el retroceso más grande de nuestra universidad. Sumado esto a la reticencia de la realización de concursos docentes, la disminución de la parte práctica de las materias que las necesitaban y la partición en dos de la mayoría de las carreras (como si no fuesen lo mismo) para cumplir con quien sabe qué condiciones de organismos foráneos, llevó a nuestra joven Universidad a bajar la calidad de muchas cursadas y esto, en consecuencia, a carreras enteras.

¿Porque cambiar el sistema?

En aquel entonces, fuimos los primeros -y los únicos- que criticamos el "innovador" sistema de regularidad y presentamos una propuesta para cambiarlo avalada por la firma de más de un millar de alumnos, que por supuesto fue ignorada y hasta recordamos la mofa de algunas autoridades -no viene al caso cual o cuales- al hablar de la propuesta.

Seguramente creían que el sistema que acababan de implementar pondría a la Universidad a la vanguardia y seria pionera en la innovación académica y luego -tal vez- las autoridades de las mejores Universidades del planeta adoptarían el sistema para mejorar aún más la calidad de sus egresados y -en consecuencia- de sus instituciones. Si esto no hubiera sido así -si esta gente no hubiera estado convencida de esto- deberíamos pensar que lo hicieron para empobrecer la calidad de los egresados, para facilitar por demás el paso de los alumnos por las aulas, sin importar si aprendían algo, aumentando la razón ingreso/egreso por la vía más fácil -aparente beneficio para mostrarle al ministerio y a las agencias de publicidad-, pero una estafa en la realidad para con los alumnos que egresaban -y egresan- sin los conocimientos necesarios.

En algunos círculos se conoce a nuestra Universidad, no por sus méritos académicos, ni siquiera por su Universidad Virtual, sino por ser "la Universidad que no tiene finales". Por experiencia propia, sabemos que, por ejemplo en algunas empresas no creen que el promedio de nuestros alumnos refleje realmente nuestros conocimientos. Dan más valor a un 4 de un ingeniero de la Universidad Tecnológica Nacional o la UBA que un 7 de uno de la UNQui. Aunque parezca extraño, es lo que sucede, y se debe a la perdida de credibilidad que se generó durante años a través de políticas "bananeras".

Sumado a esto, y sin prensa alguna -ni motivo que lo justifique-, en aquella reforma se quitaron importantes mecanismos para el reconocimiento de títulos extranjeros. No nos caben dudas que debieron existir beneficiarios de este particular cambio y tampoco nos caben dudas de que sumó a la poca seriedad de la que hablábamos en el párrafo anterior.

Sistema de expulsión

Por otra parte, las condiciones exigidas para mantener la condición de alumno regular impuestas por el régimen, no tenían en cuenta las condiciones de aquellos alumnos que tenían otras obligaciones, como trabajar o mantener una familia por ejemplo. A nuestro modo de ver, la Universidad no estaba interesada en ese tipo de alumnos, sino en aquellos que podían dedicarle todo su tiempo a la Universidad. Aquellos que se atrevían a anotarse en alguna de nuestras carreras debía entonces, dar 4 materias (que luego bajarían generosamente a 3) al año y no podrían abandonar más de seis. Al mismo tiempo se implementaba la eliminación de instancias de aprobación (exámenes finales), porque lo que se transformaba en una trampa para aquellos que -teniendo otras actividades- debían preparar dos, tres o más materias en los pocos días que el sistema le exigía (y le exige). Tarde o temprano esos alumnos -que no tenían mucho margen de elección- terminaban abandonando y finalmente quedando libres; porque el sistema también se encargaba de eso.

Nuestro país no puede darse el lujo de eliminar ciudadanos del sistema educativo. En un país ideal tal vez funcionaría muy bien -o no- un sistema -y un modelo de universidad- como el que se pretendía, pero debemos ser conscientes de la realidad en la que estamos inmersos y debemos hacer todos nuestros esfuerzos para cambiarla. La generación de conocimientos y la formación integral de las personas es una de los aportes que la Universidad puede y debe hacer, y no es coartando la posibilidad de estudiar que se logra este objetivo.

Si damos las condiciones y las posibilidades para que todos puedan estudiar en nuestra Universidad tendremos más y mejores egresados. Luego, cuando la situación lo permita, buscaremos las maneras de mejorar esa razón ingreso/egreso que a algunos amantes de los números parece desvelar, pero que poco hace por la mejora de la calidad de nuestros egresados.

Por la razones expuestas hasta el momento, estamos convencidos que es necesario -hace tiempo ya- cambiar el sistema de regularidad de nuestra Universidad.

Problemas pronosticados

Cuando se produjo el cambio al sistema que eliminaba los exámenes finales advertimos los problemas que luego se sucederían. Básicamente sucedieron dos cosas:

1.- Asignaturas que no llegaban a completar los programas y se conformaban con lo impartido, llegando a la última -y única- instancia posible del coloquio o integrador (o como le llamaren) y se evaluara solo lo alcanzado hasta ese momento.

2.- Asignaturas que llegaban a completar -dejando algunas cosas de lado- a un ritmo vertiginoso y, en la instancia final -para la que solo se contaba con pocos días de preparación-, se tomaba un examen integrador equivalente a un examen final tal como se conocía antes. De hecho algunos docentes lo llaman "final".

Se dieron, en la práctica, ambas situaciones, fundamentalmente en las materias más importantes de las carreras. O no se aprendía todo, o se tenían pocos días para preparar una materia que, por supuesto, no era la única en la que el alumno debía prepararse. Esto llevaba a perder materias en esta última instancia por no contar con el tiempo suficiente para la preparación o aprobarla con una nota inferior a la que se podría haber alcanzado si se tuviese el tiempo necesario. Sabido es que un buen promedio es condición necesaria para la obtención de becas, y el sistema, funcionando de esta manera, elimina posibilidades también en este sentido.

Nuestra propuesta

Nuestra propuesta no pretende un retroceso al sistema previo a aquella reforma precitada, sino la búsqueda de una solución que mejore a ambas situaciones, la actual y la anterior.

Aunque hay otros puntos, nos detenemos en tres cambios que creemos fundamentales: el régimen de aprobación y acreditación de las asignaturas, las condiciones para mantener la condición de alumnos y los requisitos para la validación de títulos extranjeros.

Régimen de aprobación y acreditación de asignaturas

Se propone un sistema en el que las asignaturas deben ser acreditadas. Entiéndase por esto, acreditar los conocimientos correspondientes a éstas asignaturas. Esto supone un conocimiento integral de la misma y se obtiene, como hoy en día, mediante un examen integrador, si es que el alumno no logra la promoción de la asignatura durante la cursada de la misma.

La gran diferencia radica en que en la presente propuesta ese examen integrador puede ser rendido como se hace hoy, o en el transcurso de un período de tiempo posterior, según lo elija el propio alumno. En la propuesta se estipula un tiempo de tres cuatrimestres posteriores a la finalización de la cursada de la asignatura.

Esto trae como consecuencia un estado temporario de la asignatura aún sin acreditar que debe ser definido. La propuesta define como aprobada a esas materias en que, habiendo alcanzado el alumno los conocimientos mínimos exigidos, aún no acreditó la misma mediante los procedimientos explicados anteriormente.

De esta manera, es el alumno el que elige en que momento está preparado para un examen integrador, lo que permite un mejor rendimiento y administración del tiempo en los casos en que hay más de una asignatura en juego. Además creemos que esto redunda en un beneficio desde el punto de vista de la integración de los conocimientos, ya que no es lo mismo hacerlo en una semana y con otras asignaturas al mismo tiempo, que con el tiempo necesario en cada caso. Por esto también creemos justificado el plazo de tres cuatrimestres.

El porqué de los nombres tiene una razón y es que la Ley de Educación Superior que nos rige en su artículo 50, le pide a los alumnos que "aprueben por lo menos dos (2) materias por año". Por supuesto que la propuesta pone este límite inferior y no el de tres materias que rige actualmente, pero además hemos hecho una interpretación de este artículo en cuanto al significado de lo que se pretende con el mismo.

Es evidente que en la Ley se persigue la intención de que los alumnos mantengan una regularidad en sus estudios, por lo que se ajusta perfectamente al sistema que proponemos, y es por esto que decidimos asignar el título de aprobada a aquellas materias que, al final de cursarlas, el alumno demostró los conocimientos mínimos exigidos. De esta manera, un alumno que cursó dos materias y las aprobó, demuestra que ha tenido una regularidad en sus estudios, que es lo perseguido por la ley. Luego, la instancia de acreditación propuesta, hará el resto integrando los conocimientos adquiridos.

Por supuesto el alumno deberá tener la oportunidad de acreditar directamente las asignaturas mediante un examen libre que dará como resultado la acreditación o no de la asignatura. De lograrse la acreditación, por supuesto la aprobación estará implícita en este caso.

Condiciones para mantener la condición de alumno

Como se mencionó anteriormente, y por las limitaciones de la Ley Universitaria, la única condición para mantener la condición de alumno regular es la de aprobar al menos 2 asignaturas al año.

Claro que en el caso de acreditar dos asignaturas de manera libre, estará implícita esta aprobación exigida.

Requisitos para la validación de títulos extranjeros

Básicamente hemos tomado el sistema de validación de títulos extranjeros que existía en el Régimen de Estudios anterior al año 2000, antes que se quitaran todos los requisitos lógicos y necesarios para un trámite de semejante importancia.

Hace un par de meses, el Consejo Superior aprobó una resolución ad referéndum del Rector en la que se establecía nuevamente un sistema serio para este trámite, pero es en este régimen donde deben encontrarse estas normas. Por esto también, de aprobarse esta propuesta, deberá derogarse aquella resolución.

***

Estamos convencidos que la presente propuesta tiende a rejerarquizar el nivel académico de nuestra Universidad y, fundamentalmente mejorar las posibilidades para sus alumnos, y creemos que son razones suficientes para justificar su aprobación.

Leonardo Pucheta - Roberto Pucheta
Consejeros Superiores
(CRISIS)

Fundamentos | Proyecto de Resolución | Anexo (Reglamento)


Centro de Estudiantes de Ciencia y Tecnología
de la Universidad Nacional de Quilmes
Centro de Estudiantes de Ciencia y Tecnología - página principalcentro | biblioteca | carreras | departamento | universidad | enlaces | información académica | legislación
mensajes | alquileres | mapa del sitio | revista masa crítica | UNQui | CRISIS